CHIPIONA NATURAL

LOS CORRALES DE PESCA

Los corrales de pesca de Chipiona forman un original conjunto histórico, cultural y paisajístico que es herencia de una cultura pescadora rural antigua, presumiblemente romana o árabe.

Son recintos cercados por un muro de contorno redondeado, de piedras porosas de construcción artesanal, distribuidos a lo largo de nuestro litoral. Las piedras están unidas por una conglomeración marina, ostiones (tipo de ostra), algas, escaramujos (bellota de mar) que actúan como cemento natural.

Denominación

Los nombres y la localización de los corrales son los siguientes: Corrales de Montijo en la zona del mismo nombre, entre Chipiona y Sanlúcar de Barrameda; el de La Longuera en la Playa del Muelle; los de Trapillo, Cabito y Nuevo en la Playa de las Canteras y los de Mariño, Canaleta del Diablo, Chico y Hondo entre las playas de Camarón y las Tres Piedras.

Flora y fauna de los corrales

La flora que encontramos son algas rojas, pardas o verdes que a su vez influyen en la composición de nuestras aguas marinas por su contenido en yodo.

En cuanto a la fauna podemos encontrar moluscos: lapas, “burgaos”, almejas, ostiones, crustáceos: cangrejos de pelo, camarones erizos, ortiguillas o anémonas de mar, pepinos de mar, blénidos o góbidos conocidos popularmente como sapitos.

También encontramos especies de peces que utilizan el corral para alimentarse, con la subida de la marea y como zona de cría y engorde de sus alevines. Destacan los boquerones, sardinas, bailas, lubinas, sargos, mojarras, lisas y lenguados. También entran con la pleamar las sepias o chocos.

La principal figura del marisqueo es el “cataor” o persona encargada del mantenimiento de la estructura de los corrales. Los utensilios usados son: el sable o cuchillo de marea, tridente o fizja, atarralla o red manual de plomos, el ceroncillo o cesto de esparto para guardar las capturas.